El uno, parece ser el candidato más firme que tiene el peronismo opositor al gobierno. Ex conductor de F1 y ex gobernador mediáticamente exitoso de la provincia de Santa Fe. Cuando le llega su turno, se calza los anteojos y comienza a leer el discurso con el cuál nos quiere convencer de que su oposición a la nueva Ley de Medios Audiovisuales, es el único camino posible. Lee como si lo estuviera haciendo por primera vez. Su tono de voz es monótono, cansino. Su discurso progresa con extrema lentitud y aún así, por momentos se confunde, pronuncia mal las que deberían ser sus propias palabras. Llama la atención que no pueda contagiarnos con su voz, el convencimiento que intentan transmitir esas pomposas palabras que lee sin levantar la vista del papel ni una sola vez. La pregunta surge irreverente ¿Este peronista, que nos resulta tan parecido a ese ex mandatario radical que se promocionaba diciendo “dicen que soy aburrido”, es lo mejor que tiene el justicialismo opositor a los K?
Desde el otro extremo, la otra, una de las “niñas” mimadas de Elisa Carrió, María Eugenia Estenssoro, es lo que se dice, una de las nuevas caras de la política. Sus 20 asesores (seis de ellos, especializados en temas de comunicación social) no están ahí por portación de apellido ni fueron elegidos para pagar ningún favor previo a su designación como senadora. Lee un discurso muy cuidado, elaborado seguramente codo a codo con sus asesores profesionales. Ella pone lo suyo también, se inflama, mira a sus pares, mezcla alusiones a la nueva ley de medios, a la constitución, con su propia experiencia de vida. A todas luces, intenta conmover, desde la forma y el fondo de su discurso. Apela a imágenes muy caras a los argentinos. Cuenta que en el año 82, cuando cursaba sus estudios de periodismo en el extranjero, supo qué era la libertad de prensa y eso, parece, caló tan hondo en ella, que ahora la defiende a muerte. Sí, porque cuando todos los argentinos estábamos con los ojos vendados, ella, desde los Estados Unidos, donde los medios eran libres de decir la verdad que a nosotros se nos ocultaba, supo todo acerca de la Guerra de Malvinas, ese “sacrificio de tantas vidas inútiles” (sic). Una vez que el escalofrío se disipa, nos queda la duda ¿Qué fue eso, un gravísimo error gramatical (no detectado por ninguno de sus asesores profesionales), un fallido, un sinceramiento? Es difícil que alguna vez lo sepamos, pero da un poquito de miedo.
El uno aburre aunque no quiera, la otra, da miedo aunque intente todo lo contrario. Entre tanto, el oficialismo lo único que hace es dejarlos hablar, con eso hasta ahora, pareciera bastarle.
F.
martes, 13 de octubre de 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
Las patas cortas de Infobae.com
"La Justicia indemnizó a la familia del ladrón que mató a un empleado en un robo", anunciaba la nota publicada en Infobae.com. Ilustrada impunemente con la foto del cañón de un arma de fuego, más abajo la nota informaba que la hija de la víctima, un mozo del bar El Español del sud, había solicitado a la Presidenta un subsidio, que le había sido negado, mientras la justicia le concedía 85 mil pesos a la familia de su asesino. Ante semejante noticia, la nota, sin embargo, parecía sospechosamente escueta. La carta de lectores del diario La Nación, en la que supuestamente se basaba, no vinculaba en ningún momento ambos casos, o sea, la indemnización a la familia del delincuente y la muerte del mozo. Una búsqueda avanzada en Internet permitió descubrir que el delincuente cuya familia fue indemnizada, en realidad había sido baleado por un efectivo policial en el año 1995 mientras intentaba robar en un garaje (no un bar). El caso había sido llevado a la justicia y el policía había sido encontrado culpable de homicidio simple por "exceso en la legítima defensa". A partir de este fallo condenatorio, la familia del delincuente muerto había iniciado una demanda contra la Policía Federal y el Ministerio del Interior por la que, en segunda instancia, se le otorgó la mencionada indemnización.
O sea que en realidad se trataba de dos hechos sin conexión, por más que la situación no dejara de ser algo paradójica y quizás injusta pero también, mucho más explicable una vez separada la paja del trigo. A pesar de que hubiese bastado una búsqueda en Internet para dilucidar esto, horas más tarde, Infobae.com doblaba la apuesta publicando una nueva nota (ilustrada ahora con una foto del cañón humeante de otra arma de fuego), bajo el título: "Indignación en la hija de la víctima de los asesinos indemnizados". Ahora, el indemnizado ya no era uno sino varios y aparecían también manifestaciones de la hija del mozo asesinado "en exclusiva" para Infobae.com", en las que se traslucía su indignación porque "a la familia del asesino de su padre la indemnizaron con 85 mil pesos y a la suya no le dieron nada".
En resumen, ambos casos policiales no estaban conectados más que en la afiebrada mente de la cronista y lo de Infobae.com fue una burda tergiversación de una situación que no deja de ser paradójica. Sin embargo Lucía Villalbí (lvillalbi@infobae.com) la autora de la nota, los editores que le imparten órdenes y vaya uno a saber quién, quizás necesitaban algo con mucho más impacto para alimentar los comentarios de algunos de sus descerebrados seguidores que llegaron al punto de opinar al pie de la nota fraguada: "Yo los indenisaria (sic) con un viajecito, pero al medio del amr (sic) y sin salvavidas, a los chorros, a los abogados de los chorros y a los jueces que dictan estas sentencias", o bestialidades como: "q vuelva la triple A!!!!! (…) seria bueno q la sociedad empiece a evaluar seriamente la posibilidad d organizar brigadas de la muerte y grupos paramilitares al margen d la ley xq evidentemente la ley protege al delincuente. tenemos q hacerlos mier.da antes q nos sigan matando como moscas. despierten x favor!!!!!" (la ausencia total de tildes, faltas de ortografía, abreviaturas y animaladas varias, pertenecen a los lectores de Infobae.com y no a este cronista).
Si alguno de estos imbéciles seguidores de Infobae.com decidera poner manos a la obra y hacer realidad sus amenazas ¿Lucía Villalbí o los editores de Infobae.com, se harán cargo de las consecuencias de los actos ocasionados por sus mentiras? ¿No existen penas en nuestras leyes para castigar semejante tergiversación y manejo criminal de un medio público? Seguramente, nadie en Infobae.com recibirá ninguna reprimenda por publicar esta clase de canalladas ni por azuzar a las fieras que diariamente las consumen con avidez. Impedir que pasquines como este inventen noticias con oscuras intenciones ¿será también atentar contra la libertad de prensa?
F.
Noticia fraguada de Infobae.com
La 2da mentira de Infobae.com
Carta de lectores Diario La Nación
Noticia verdadera Crítica Digital
O sea que en realidad se trataba de dos hechos sin conexión, por más que la situación no dejara de ser algo paradójica y quizás injusta pero también, mucho más explicable una vez separada la paja del trigo. A pesar de que hubiese bastado una búsqueda en Internet para dilucidar esto, horas más tarde, Infobae.com doblaba la apuesta publicando una nueva nota (ilustrada ahora con una foto del cañón humeante de otra arma de fuego), bajo el título: "Indignación en la hija de la víctima de los asesinos indemnizados". Ahora, el indemnizado ya no era uno sino varios y aparecían también manifestaciones de la hija del mozo asesinado "en exclusiva" para Infobae.com", en las que se traslucía su indignación porque "a la familia del asesino de su padre la indemnizaron con 85 mil pesos y a la suya no le dieron nada".
En resumen, ambos casos policiales no estaban conectados más que en la afiebrada mente de la cronista y lo de Infobae.com fue una burda tergiversación de una situación que no deja de ser paradójica. Sin embargo Lucía Villalbí (lvillalbi@infobae.com) la autora de la nota, los editores que le imparten órdenes y vaya uno a saber quién, quizás necesitaban algo con mucho más impacto para alimentar los comentarios de algunos de sus descerebrados seguidores que llegaron al punto de opinar al pie de la nota fraguada: "Yo los indenisaria (sic) con un viajecito, pero al medio del amr (sic) y sin salvavidas, a los chorros, a los abogados de los chorros y a los jueces que dictan estas sentencias", o bestialidades como: "q vuelva la triple A!!!!! (…) seria bueno q la sociedad empiece a evaluar seriamente la posibilidad d organizar brigadas de la muerte y grupos paramilitares al margen d la ley xq evidentemente la ley protege al delincuente. tenemos q hacerlos mier.da antes q nos sigan matando como moscas. despierten x favor!!!!!" (la ausencia total de tildes, faltas de ortografía, abreviaturas y animaladas varias, pertenecen a los lectores de Infobae.com y no a este cronista).
Si alguno de estos imbéciles seguidores de Infobae.com decidera poner manos a la obra y hacer realidad sus amenazas ¿Lucía Villalbí o los editores de Infobae.com, se harán cargo de las consecuencias de los actos ocasionados por sus mentiras? ¿No existen penas en nuestras leyes para castigar semejante tergiversación y manejo criminal de un medio público? Seguramente, nadie en Infobae.com recibirá ninguna reprimenda por publicar esta clase de canalladas ni por azuzar a las fieras que diariamente las consumen con avidez. Impedir que pasquines como este inventen noticias con oscuras intenciones ¿será también atentar contra la libertad de prensa?
F.
Noticia fraguada de Infobae.com
La 2da mentira de Infobae.com
Carta de lectores Diario La Nación
Noticia verdadera Crítica Digital
viernes, 10 de julio de 2009
Vampiros
Contra lo que creen algunos amantes del terror, los vampiros no se alimentan de sangre. No, definitivamente, su dieta es algo más refinada. La sangre, de alguna forma sería apenas para ellos el postre, algo así como el cierre definitivo de su festín.
El alimento que no puede faltar en la dieta de ningún vampiro, desde Drácula hasta la fecha, es el miedo. Si no ¿Cuál sería la razón de las visitas nocturnas a los dormitorios de siempre hermosas y asustadizas doncellas?
Miles de veces hemos visto, con nuestras manos atenazando los apoyabrazos de alguna butaca, la mirada horrorizada de la joven de turno mientras se congela de horror frente al chupasangre que se acerca para succionarle su delgado cogotito.
Es el terror, el que hace que la pobre no pueda mover uno solo de sus músculos, el mismo terror que vuelve aún más temible a su victimario, aún más poderoso, aún más indestructible.
Por eso también el vampiro se solaza mientras su nombre maldito corre entre susurros de boca en boca por toda la comarca. Ama que le tengan miedo, lo excita alimentarse de los terrores de las buenas gentes. Y esa gente, presa del terror que el vampiro inspira en ellos mediante el engaño, la simulación y la farsa, desoye los consejos de los hombres sabios y se interna en los bosques, en los caminos sin salida, en los pantanos donde su victimario acecha.
Esas gentes, perdidamente aterrorizadas, desconocen quiénes son en realidad sus enemigos y sus amigos, aceptan propuestas desfavorables, siguen fanáticamente seducidos a quienes los llevan hacia la destrucción. Simplemente guiados por el miedo que es a la vez el arma más poderosa y el alimento vital de los vampiros.
Esos vampiros, los mismos que aterrorizaron a nuestros abuelos, aunque ya no usen capas de raso ni vivan en Transilvania. Aunque ahora vistan trajes de Armani y hayan vendido sus castillos para comprar radios, diarios y canales de televisión que, a la hora de meter miedo, parecen ser mucho más efectivos que los colmillos y las alas de murciélago.
El alimento que no puede faltar en la dieta de ningún vampiro, desde Drácula hasta la fecha, es el miedo. Si no ¿Cuál sería la razón de las visitas nocturnas a los dormitorios de siempre hermosas y asustadizas doncellas?
Miles de veces hemos visto, con nuestras manos atenazando los apoyabrazos de alguna butaca, la mirada horrorizada de la joven de turno mientras se congela de horror frente al chupasangre que se acerca para succionarle su delgado cogotito.
Es el terror, el que hace que la pobre no pueda mover uno solo de sus músculos, el mismo terror que vuelve aún más temible a su victimario, aún más poderoso, aún más indestructible.
Por eso también el vampiro se solaza mientras su nombre maldito corre entre susurros de boca en boca por toda la comarca. Ama que le tengan miedo, lo excita alimentarse de los terrores de las buenas gentes. Y esa gente, presa del terror que el vampiro inspira en ellos mediante el engaño, la simulación y la farsa, desoye los consejos de los hombres sabios y se interna en los bosques, en los caminos sin salida, en los pantanos donde su victimario acecha.
Esas gentes, perdidamente aterrorizadas, desconocen quiénes son en realidad sus enemigos y sus amigos, aceptan propuestas desfavorables, siguen fanáticamente seducidos a quienes los llevan hacia la destrucción. Simplemente guiados por el miedo que es a la vez el arma más poderosa y el alimento vital de los vampiros.
Esos vampiros, los mismos que aterrorizaron a nuestros abuelos, aunque ya no usen capas de raso ni vivan en Transilvania. Aunque ahora vistan trajes de Armani y hayan vendido sus castillos para comprar radios, diarios y canales de televisión que, a la hora de meter miedo, parecen ser mucho más efectivos que los colmillos y las alas de murciélago.
martes, 9 de junio de 2009
Encuentro
Caminaba hacia él. Imposible evitarla, cruzar, volver sobre sus pasos.
Ella también lo reconoció al instante, a pesar del tiempo que llevaban sin verse.
Él acababa de salir de su clase de guitarra.
Ella volvía de la casa de una amiga.
Está igual, pensó él mientras se acercaban irremediablemente.
Ella notó que él se había dejado la barba. No le queda tan mal, pensó.
Él recordó el momento en que se vieron por primera vez, hacía quién sabe cuántos años. Reconoció que ella estaba casi tan hermosa como aquel día.
Ella recordó también, no ese día sino otro más cercano, cuándo él le declaró su amor. Acaso divertida, notó que él estaba ahora casi tan nervioso como lo había estado entonces.
Él volvió a sentir el calor que a veces le subía desde el estómago cuando sus cuerpos se aproximaban.
Ella notó que, una vez más, no sabía donde meter sus manos. Lo mismo le pasaba, reconoció, cuando él se acercaba en otros tiempos.
El creyó ver en los ojos de ella un reflejo de esa luz que antes le había sido tan querida.
Ella, en los ojos de él, detectó ese involuntario tic que recordaba con tanto cariño.
Finalmente, se cruzaron.
Por un instante estuvieron otra vez juntos.
Ninguno dijo nada.
Ella siguió su camino.
Él pasó a su lado sin volver la cara.
Desde ese momento, entre ellos dos sólo hay distancia.
Ella también lo reconoció al instante, a pesar del tiempo que llevaban sin verse.
Él acababa de salir de su clase de guitarra.
Ella volvía de la casa de una amiga.
Está igual, pensó él mientras se acercaban irremediablemente.
Ella notó que él se había dejado la barba. No le queda tan mal, pensó.
Él recordó el momento en que se vieron por primera vez, hacía quién sabe cuántos años. Reconoció que ella estaba casi tan hermosa como aquel día.
Ella recordó también, no ese día sino otro más cercano, cuándo él le declaró su amor. Acaso divertida, notó que él estaba ahora casi tan nervioso como lo había estado entonces.
Él volvió a sentir el calor que a veces le subía desde el estómago cuando sus cuerpos se aproximaban.
Ella notó que, una vez más, no sabía donde meter sus manos. Lo mismo le pasaba, reconoció, cuando él se acercaba en otros tiempos.
El creyó ver en los ojos de ella un reflejo de esa luz que antes le había sido tan querida.
Ella, en los ojos de él, detectó ese involuntario tic que recordaba con tanto cariño.
Finalmente, se cruzaron.
Por un instante estuvieron otra vez juntos.
Ninguno dijo nada.
Ella siguió su camino.
Él pasó a su lado sin volver la cara.
Desde ese momento, entre ellos dos sólo hay distancia.
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